El Diario Nica

Papa León XIV insta al diálogo entre Cuba y EE.UU

El diálogo no puede nacer de la imposición.

Desde la Plaza de San Pedro, el papa León XIV realizó un llamado urgente este domingo 1 de febrero para establecer un diálogo «sincero y eficaz» entre Cuba y Estados Unidos. 

Durante el rezo del Ángelus, el Pontífice expresó su profunda preocupación por el incremento de las tensiones bilaterales, enfatizando que cualquier proceso de conversación debe estar orientado a evitar la violencia y a detener las acciones que agraven la crisis humanitaria en la nación caribeña.

Este pronunciamiento ocurre en un escenario de asfixia económica, marcado por el recrudecimiento del bloqueo estadounidense y las recientes órdenes de la administración de Donald Trump para restringir el suministro de crudo. Ante esta política de presiones, la postura del Gobierno cubano es invariable, la disposición a mantener conversaciones siempre que estas se basen en el respeto mutuo, la igualdad de condiciones y el reconocimiento de su plena soberanía nacional.

La Conferencia de Obispos Católicos de Cuba (COCC) manifestó su inquietud ante el agravamiento de la situación social derivado de las sanciones externas. Los prelados advirtieron que la isla no necesita más angustias ni dolores provocados por factores externos, como la imposición de aranceles a países que comercian con la isla, una estrategia de Washington que busca forzar cambios políticos mediante el castigo a la población civil.

La narrativa de la Casa Blanca, que califica a Cuba como una «amenaza inusual» para su seguridad, es el pretexto para intensificar un cerco energético que afecta servicios vitales.

El Papa instó a que la diplomacia prevalezca sobre la confrontación, pidiendo la protección de la Virgen de la Caridad del Cobre para todos los habitantes de la isla, quienes enfrentan las consecuencias directas de estas medidas coercitivas unilaterales.

La solidaridad internacional y las autoridades cubanas han reiterado que el diálogo no puede nacer de la imposición, sino de un marco jurídico internacional que condene las prácticas de asedio. En este sentido, el mensaje papal refuerza la necesidad de una convivencia pacífica entre países vecinos, alejándose de la lógica de «cambio de régimen» que promueve el Gobierno estadounidense tras los recientes eventos de intervención militar en la región.

El líder de la Iglesia Católica vinculó este clamor de paz con el espíritu de la tregua olímpica que se avecina por los juegos invernales en Italia. Para el Vaticano, la prioridad debe ser el bienestar de los pobres, niños y ancianos, quienes sufren de manera desproporcionada los efectos de un bloqueo que ya se extiende por décadas y que hoy amenaza con paralizar sectores estratégicos del desarrollo cubano.