El Diario Nica

Mourinho sobre Arbeloa

El luso solo hizo lo suyo: sin poseer el balón ni superar en pases a los blancos.

José Mourinho vivió una de sus noches más especiales en Europa, dirigiendo al Benfica más de diez años después de su etapa en el Madrid. Su estilo puede que no haya cambiado demasiado, pero sigue siendo efectivo. El equipo portugués no necesitó dominar el balón ni dar más pases que los blancos de hecho, completó menos de la mitad para disparar más a portería y marcar cuatro goles, jugando con mucha eficacia y superando claramente a su rival.

El Madrid tuvo la posesión, 65% frente al 35% de los lusos, y dio muchos más pases: 569 completados por 231 del Benfica, 627 realizados por 296. También atacó más, 68 frente a 47, pero esto no se tradujo en mayor peligro. Mourinho dominó las demás facetas con un plan claro: transiciones rápidas para desarbolar al Madrid. Por eso recuperó más balones (34 por 29), disparó más a portería (22 por 16) y corrió más que su rival (151,9 km frente a 141,5 km).

Al Madrid le volvieron a disparar mucho, como ya pasó ante el Mónaco, que también corrió más que los blancos. Pese al 6-1, los franceses realizaron 20 tiros a puerta y el Benfica 22, 11 entre los tres palos. Tener más balón y no ganar se ha repetido esta temporada en Champions: contra el Liverpool (1-0), el Madrid tuvo mayor posesión y el doble de pases, pero recibió 17 disparos, recuperó 9 balones menos y corrió casi 5 km menos, con Courtois como figura; y ante el City (1-2), la posesión estuvo igualada, pero corrió 7,2 km menos.

Mourinho lleva años hablando de su concepto de posesión. En el Madrid era la antítesis del Barça de Pep, y con él el equipo compitió y venció al mejor Barça de la historia. “Muchos creen que quien tiene más posesión domina el juego, pero eso depende de cómo lo mires. Un equipo sin balón todavía puede controlar el partido. Para algunos entrenadores, ese estilo es más cuestión de imagen y relaciones públicas”, explicaba.