El Diario Nica

LEONES ALCANZAN LA GLORIA

En Rivas, donde el ruido suele pesar y la presión ahoga, los Leones de León volvieron hacer lo que mejor saben: sobrevivir, resistir y rugir en el momento exacto. Con una victoria dramática de 1-0 en el séptimo juego de la serie final, los metropolitanos defendieron su corona y se proclamaron heptacampeones de la Liga de Béisbol Profesional de Nicaragua, confirmando que su historia está escrita con carácter, sangre fría y una fe inquebrantable en las noches imposibles. El partido definitivo fue una obra maestra del picheo; Tiago Da Silva por los Gigantes y Alfredo Villa por los Leones protagonizaron un tremendo duelo monticular, digno de antología, manteniendo el marcador en blanco durante siete episodios. Ningún corredor alcanzó la tercera base en ese tramo, reflejo del dominio absoluto.

Da Silva, con cinco entradas impecables, siete ponches y temple de acero, cumplió con creces. Villa no se quedó atrás: seis innings, nueve ponches y nervios de campeón, escapando ileso de su mayor amenaza en el sexto, cuando Cheslor Cuthbert y Lázaro Alonso abrieron con hits consecutivos, cerró la puerta ponchando y dominando como lo saben hacer los grandes.

Cuando el juego parecía destinado a definirse por un error mínimo, ese error llegó. En el octavo episodio Norlando Valle fue ponchado por JC Ramírez, pero un lanzamiento descontrolado que el receptor Ronald Rivera no pudo retener le permitió embasarse. El béisbol, una vez más, recordó que no siempre gana el que más conecta, sino el que mejor aprovecha la grieta. Alec Craig ejecutó el sacrificio, tras un segundo out y una base intencional al Chase Dawson, Benjamín Alegría disparó cañonazo al bosque derecho que remolcó la única carrera del partido, la del campeonato. La fanaticada leonesa, presente en buen número, estalló; el silencio cayó sobre la gradería sureña.

Los Gigantes intentaron reaccionar; amenazaron en el cierre del octavo y nuevamente en el noveno, pero el bullpen leonés respondió con nervios de acero. Samuel Adames salió de situaciones de alto riesgo, mientras que en la última jugada del partido, Chase Dawson puso el broche de oro con un tiro certero al plato con el que decretaron out a Ronald Rivera y preservar el 1-0.

Con este triunfo, los Leones alcanzan su séptimo banderín en La Profesional y mejoran su impresionante marca a 7-1 en series finales, cuatro de ellas decididas en siete juegos. Sandor Guido amplió su legado con su quinto título como manager y Cole Cook, pieza clave desde el bullpen, fue elegido el jugador más valioso, logrando la distinción por segundo año consecutivo. Los melenudos se coronaron sin conectar un solo jonrón en la serie, demostrando que este título fue forjado con velocidad, disciplina, picheo y convicción colectiva tal como la tuvieron aquellos veloces Cardenales de San Luis en la serie mundial de 1982, vencedores de los poderosos y favoritos Cerveceros de Milwaukee.

Desde la iglesia la Merced, la patrona de los leoneses refrendó el titulo que se le entregó al ritmo de VIVA LEÓN JODIDO!!!!!!!.