La ayuda busca aliviar la compleja situación económica de la isla.
El Gobierno de la República Popular China anunció una nueva y amplia ronda de asistencia hacia Cuba que incluye un cargamento de 60 000 toneladas de arroz y 80 millones de dólares en ayuda financiera emergente, informó la Presidencia cubana tras un encuentro entre las autoridades de ambos países en La Habana.
El anuncio fue formalizado por el embajador chino en Cuba, Hua Xin, durante una reunión con el presidente Miguel Díaz-Canel Bermúdez en el Palacio de la Revolución, en la que destacó que la medida fue adoptada por instrucción directa del presidente chino, Xi Jinping.
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La asistencia tiene como objetivo reforzar la cooperación bilateral en un contexto marcado por dificultades económicas y problemas en sectores estratégicos de Cuba; como el energético y el alimentario.
La ayuda financiera de 80 millones de dólares está destinada principalmente a la adquisición de equipamiento eléctrico y otras necesidades urgentes; mientras que el enorme donativo de arroz busca aliviar la escasez de alimentos básicos en la isla. El arroz es un componente esencial de la dieta cubana; y su precio y disponibilidad se han visto afectados por la persistente crisis económica y las limitaciones de la producción nacional.
El anuncio se produce pocos días después de que Cuba recibiera el primer lote de 30 000 toneladas de arroz como parte de un programa de asistencia alimentaria de emergencia que comenzó esta semana. Dichos envíos están siendo distribuidos a la población para aliviar las presiones derivadas de la escasez de productos básicos; y las limitaciones de la producción local.
En su discurso, Díaz-Canel agradeció la ayuda y resaltó los vínculos históricos de amistad y cooperación entre La Habana y Pekín, que se han fortalecido en los últimos años a través de proyectos conjuntos en infraestructura, energía y tecnología. China se mantiene como uno de los aliados más firmes de Cuba; en momentos en que la isla enfrenta una prolongada crisis económica caracterizada por contracción del PIB; inflación elevada y presión sobre la capacidad estatal para garantizar suministros básicos.