El Diario Nica

Nelson Porta el chef que sazonó con alegría el corazón de Nicaragua

Un adiós repentino al hombre del “cuchillo filósofo”, cuya pasión por la cocina y amor por su pueblo lo convirtieron en un icono eterno de nuestra televisión.

Nicaragua hoy tiene un sabor amargo. La noticia de la partida física del Chef Nelson Porta ha caído como un balde de agua fría sobre una nación que, durante décadas, lo adoptó como un miembro más de la familia. Nelson no solo entraba a nuestros hogares a través de la pantalla para enseñarnos a cocinar; entraba para contagiarnos de su energía, de su humor pícaro y de esa autenticidad que solo poseen los seres humanos que no tienen miedo a ser ellos mismos.

Para quienes tuvimos el privilegio de llamarlo amigo, su ausencia pesa el doble. Detrás de la filipina blanca y el set de televisión, había un hombre de una generosidad inmensa, un conversador incansable y un profesional que dignificó el arte culinario nicaragüense, llevándolo a niveles de popularidad nunca antes vistos.

Nelson Porta no era un chef de recetas rígidas. Su cocina era intuitiva, vibrante y, sobre todo, comunicativa. Popularizó términos que hoy son parte del argot popular: desde el famoso «tuquito» de carne que probaba con deleite, hasta su inseparable y «filósofo» cuchillo, esa herramienta que dominaba con la precisión de un cirujano y la gracia de un artista.

Su interacción con la producción, sus bromas con el equipo de cámaras y esa capacidad de reírse de sí mismo, rompieron la cuarta pared de la televisión. Nelson no dictaba cátedra desde un pedestal; él cocinaba con nosotros, se equivocaba con nosotros y celebraba el buen comer como el mayor de los placeres de la vida.

A lo largo de su trayectoria, Porta se convirtió en un embajador de nuestra gastronomía. Sabía que un buen plato nicaragüense contaba una historia de identidad y resistencia. Su programa no era solo un espacio de cocina, era un espacio de encuentro donde la política, la cultura y el día a día se mezclaban en una olla perfecta de entretenimiento.

Su partida deja un vacío inmenso en el gremio periodístico y de comunicación, donde siempre fue un aliado, una fuente dispuesta y un amigo de los medios. Nelson entendía que comunicar era, en esencia, compartir; y él compartió lo mejor de sí mismo hasta su último aliento.

Hoy, las cocinas de Nicaragua guardan un minuto de silencio. Ya no escucharemos sus ocurrencias en vivo, ni veremos ese brillo en sus ojos cuando un corte de carne quedaba en su punto exacto. Sin embargo, nos queda su legado: la enseñanza de que la vida, al igual que la cocina, se disfruta más cuando se comparte con una sonrisa y una buena dosis de honestidad.

Nelson Porta se ha ido, pero se queda en cada mesa donde se sirva un buen asado, en cada cocina donde un cuchillo esté bien «filósofo» y en el recuerdo de un pueblo que lo recordará siempre como el chef que le puso alma al sabor de nuestra tierra.

¡Hasta siempre, Chef! Buen provecho en la eternidad.