Imágenes que han dado la vuelta al mundo muestran a un grupo de esquiadores descendiendo por las laderas del volcán Etna, en Sicilia, justo en el momento en que el coloso volcánico comenzaba a expulsar lava y columnas de humo, generando una escena tan impresionante como alarmante.
Las fotografías y videos captados por testigos y difundidos en redes sociales reflejan el contraste extremo entre la nieve blanca de la montaña y el resplandor anaranjado de la lava, una postal poco común que ha despertado asombro y debate sobre los riesgos de practicar deportes extremos en zonas volcánicas activas. El Etna, considerado uno de los volcanes más activos de Europa, mantiene una actividad constante que es monitoreada por autoridades y expertos en vulcanología. Aunque las erupciones suelen ser previsibles, los cambios en su comportamiento pueden representar peligros significativos para residentes y visitantes.
A pesar de las advertencias, algunos esquiadores decidieron continuar su descenso, atraídos por la experiencia única y la adrenalina del momento. Especialistas han señalado que, aunque la actividad volcánica parecía moderada, el acercamiento a flujos de lava y gases tóxicos puede ser extremadamente peligroso. Las imágenes generaron miles de reacciones en plataformas digitales. Mientras algunos usuarios calificaron la escena como “increíble” y “espectacular”, otros cuestionaron la irresponsabilidad de exponerse a un volcán activo, poniendo en riesgo la vida propia y la de los equipos de rescate.
Las autoridades locales reiteraron el llamado a respetar las zonas de seguridad y seguir las indicaciones oficiales, recordando que la belleza natural del Etna debe ser apreciada sin poner en peligro la integridad humana.