La isla es la segunda más grande del mundo.
La ambición de Estados Unidos por Groenlandia se centra en su importancia estratégica, recursos minerales y ubicación geopolítica, aunque la isla sigue siendo parte del Reino de Dinamarca con un fuerte rechazo local y europeo a su compra o anexión.
Groenlandia es un territorio autónomo bajo el Reino de Dinamarca, con cerca de 56,000 habitantes y una superficie mayor de 2 millones de km², ubicada entre el Atlántico y el Ártico. Desde el siglo XIX Estados Unidos ha mostrado interés en adquirirla por su posición estratégica para la defensa y vigilancia norteamericana en el Ártico, además de la importancia militar que tuvo durante la Segunda Guerra Mundial y la Guerra Fría con bases como la de Thule (hoy Pituffik). Ofertas formales como la del presidente Harry Truman en 1946 por 100 millones de dólares fueron rechazadas.
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Donald Trump reavivó la idea de comprar Groenlandia en sus mandatos (2017-2025), justificándolo como una necesidad de seguridad nacional para impedir que potencias rivales como Rusia o China tomen control en la región. Más allá, el interés económico radica en la riqueza de recursos minerales bajo el hielo, incluyendo tierras raras esenciales para tecnología, oro, petróleo y gas natural aún sin explotar. Además, con el deshielo ártico, Groenlandia es clave para nuevas rutas marítimas de comercio internacional.
Aunque Estados Unidos mantiene presencia militar en la Base Pituffik y ha expresado interés en fortalecer la cooperación con la isla, el proceso de adquisición enfrenta grandes obstáculos legales y políticos. Groenlandia goza de autonomía y tiene el derecho a decidir su futuro mediante referéndum, pero depende económicamente de Dinamarca. La idea de Trump de «comprar o tomar» la isla «por las buenas o por las malas» genera tensiones, pero no se ha concretado en ofertas formales recientes ni acciones legales definitivas.
En resumen, Groenlandia representa un enclave estratégico y económico fundamental a nivel global debido a su ubicación y riqueza de recursos, razón principal del interés estadounidense, mientras que su soberanía y futuro dependen principalmente de la voluntad del pueblo groenlandés y Dinamarca, en un delicado equilibrio diplomático y geopolítico.