La salida no estaba en los planes del técnico
La salida de Xabi Alonso del banquillo del Real Madrid fue impulsada por el propio club. Aunque el comunicado oficial habla de un acuerdo mutuo, fue la directiva la que tomó la iniciativa tras contactarlo y plantear su salida. Xabi no tenía intención de dimitir, pero en la reunión se evaluó la temporada, el presente del equipo y el futuro del proyecto.
El club consideró necesario un cambio de rumbo luego de un curso irregular. Pese a un inicio prometedor y al intento de implantar un nuevo estilo de juego, la falta de sintonía con el vestuario fue debilitando su propuesta, obligándolo a alejarse de su idea original con el paso de los meses.
La dificultad para imponer su modelo de juego impactó directamente en el rendimiento del equipo. Xabi Alonso no logró reflejar su idea futbolística en el campo, generando una notable falta de identidad. A esto se sumaron múltiples lesiones y la prolongada ausencia de jugadores clave, circunstancias que afectaron la planificación y el desarrollo de los partidos, derivando en malos resultados y una imagen muy por debajo de lo esperado.
Este escenario llevó al Real Madrid a plantear que la mejor opción era separar caminos. Aunque Xabi no buscaba salir, comprendió el contexto. El desgaste del proyecto y la incertidumbre sobre su futuro terminaron inclinando la balanza, por lo que aceptó la propuesta del club y cerró una etapa que inició con ilusión, pero concluyó marcada por las dificultades internas y la falta de resultados.