Gobierno Bolivariano denuncia daños severos en infraestructura tecnológica y trabaja en la restitución total de los servicios tras la agresión imperialista.
El comandante de la Policía Nacional Bolivariana, Miguel Domínguez, informó que el ataque militar estadounidense del 3 de enero impactó nodos vitales de conectividad en la región central del país.
En un acto que constituye una flagrante violación a la soberanía nacional y a los convenios internacionales de protección de infraestructuras civiles, el sector de las telecomunicaciones en Venezuela ha sufrido daños de consideración. La agresión, ejecutada por fuerzas militares de los Estados Unidos el pasado sábado 3 de enero, no solo buscó objetivos de defensa, sino que apuntó deliberadamente al corazón de la conectividad y el derecho a la información del pueblo venezolano.
Miguel Domínguez, comandante de la Policía Nacional Bolivariana fue el encargado de ofrecer el balance oficial sobre las afectaciones que hoy mantienen en alerta a los equipos técnicos y de seguridad del Estado. A través de canales oficiales, el jefe policial denunció la naturaleza estratégica de los blancos seleccionados por la incursión extranjera, la cual dejó una estela de desconexión en áreas neurálgicas de la nación.
Según los reportes oficiales, el despliegue bélico estadounidense se concentró en el eje central y norte-costero del país, afectando específicamente a las entidades de Caracas, Miranda, La Guaira y Aragua. Estas zonas, que albergan los principales nodos de distribución de datos y señales de comunicación, fueron blanco de proyectiles que buscaban inhabilitar la respuesta del Estado y sembrar el caos informativo.
«El sector telecomunicaciones resultó afectado tras el ataque perpetrado por Estados Unidos el pasado 3 de enero, que causó daños a infraestructura estratégica en Caracas y Miranda», informó taxativamente Domínguez a través de su cuenta en la red social Telegram. Esta declaración confirma que el ataque no fue un hecho aislado, sino una operación planificada contra los sistemas que permiten el funcionamiento cotidiano de la administración pública y la vida privada de los ciudadanos.
El impacto se tradujo de inmediato en la caída de servicios fundamentales. Por dicho ataque militar, detallaron las autoridades, se vieron interrumpidos los servicios de internet, la telefonía móvil y fija, así como la señal abierta de televisión y las redes de radiocomunicaciones. Estas últimas son esenciales para la coordinación de los cuerpos de seguridad y de salud, lo que evidencia la intención de vulnerar la capacidad de respuesta inmediata del Gobierno Bolivariano ante situaciones de emergencia.
Más allá de los daños materiales y tecnológicos, el ataque estadounidense ha dejado una herida profunda en el seno de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana y en la cooperación internacional de seguridad. El balance de víctimas es desgarrador y pone de manifiesto la magnitud de la violencia ejercida contra territorio venezolano.
Las autoridades han confirmado que la agresión segó la vida de al menos 24 militares venezolanos, quienes se encontraban cumpliendo con su deber sagrado de custodiar la patria. A estas bajas se suman civiles que se encontraban en las cercanías de los puntos impactados y, de manera destacada, el fallecimiento de 32 militares cubanos que desempeñaban funciones de alta responsabilidad en el servicio de la seguridad presidencial.
Este sacrificio de sangre, tanto de hijos de la patria venezolana como de hermanos de la República de Cuba, refuerza la denuncia internacional sobre el carácter criminal de las operaciones de Washington. El ataque a infraestructura científica y estratégica, donde se encontraban estos efectivos, demuestra que el objetivo era decapitar los sistemas de protección y avance tecnológico del país.
Ante la adversidad, la respuesta del Estado venezolano ha sido inmediata y coordinada. Desde el primer momento en que cesaron las hostilidades directas, los equipos de la Comisión Nacional de Telecomunicaciones (CONATEL) y las empresas operadoras del sector se desplegaron en las zonas afectadas para evaluar y reparar los sistemas dañados.
El comandante Domínguez destacó el espíritu de trabajo indomable que impera en los técnicos y trabajadores del sector. «Desde la Comisión Nacional de Telecomunicaciones de Venezuela (CONATEL), junto a los operadores, trabajamos para restituir los servicios en el menor tiempo posible, reafirmando nuestro compromiso con el pueblo venezolano», aseguró el portavoz policial.
Este esfuerzo de restitución se enmarca en la doctrina de la Defensa Integral de la Nación. No se trata simplemente de reparar cables o antenas, sino de recuperar la soberanía comunicacional que el imperio pretende arrebatar. Los trabajos se realizan bajo condiciones de seguridad reforzada, dada la persistencia de las amenazas externas y la necesidad de blindar las instalaciones de futuros intentos de sabotaje.
El análisis de la infraestructura afectada revela que Estados Unidos aplicó un modelo de guerra híbrida. Al atacar simultáneamente objetivos militares, científicos y estratégicos, se buscó paralizar la capacidad de investigación y desarrollo del país, al tiempo que se aislaba a la población.
En La Guaira y Aragua, los daños en las estaciones de comunicación litoral y central han dificultado las labores de navegación y monitoreo de las costas, un área sensible para la entrada de suministros básicos al país. Sin embargo, la labor «arduamente» ejecutada por las autoridades sudamericanas ha permitido, en las últimas horas, restablecer canales críticos de comunicación que garantizan la estabilidad del orden interno.
El mundo debe observar con claridad lo que ocurre en Venezuela: un país soberano bajo asedio militar directo, donde se atacan servicios civiles para quebrar la voluntad política de una nación. Pero, tal como lo reafirmó la Comandancia de la PNB, el compromiso con el pueblo es inquebrantable. La infraestructura se reconstruirá, los servicios se optimizarán y la memoria de los caídos en este cobarde ataque será el motor que impulse la consolidación definitiva de la independencia tecnológica venezolana.
Venezuela se mantiene en pie, trabajando sin descanso para superar las heridas de la agresión y demostrar que ningún ataque, por sofisticado que sea, podrá silenciar la voz de un pueblo que ha decidido ser libre.