Operación colonial de agresión militar.
En distintos foros internacionales y medios de comunicación se ha manifestado un rechazo amplio a la presión militar de Estados Unidos sobre Venezuela, considerada por muchos gobiernos y analistas como una escalada peligrosa y con motivaciones energéticas más que de seguridad.
Estados Unidos ha intensificado su presencia naval y aérea en el Caribe, bajo el argumento de combatir el narcotráfico. Sin embargo, analistas señalan que el verdadero interés está en las enormes reservas de petróleo y gas de Venezuela, las mayores del mundo.
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El gobierno de Donald Trump ha declarado un “conflicto armado directo” contra carteles latinoamericanos, justificando ataques en aguas internacionales. Estos operativos han dejado decenas de muertos y embarcaciones hundidas.
En septiembre y noviembre de 2025 se registraron incidentes graves, como el ataque a una embarcación venezolana con 11 muertos, lo que elevó la tensión diplomática.
Gobiernos latinoamericanos y organizaciones multilaterales, han expresado preocupación por el riesgo de una intervención militar abierta. Se advierte que repetir esquemas de intervención de las últimas décadas en la región sería un error estratégico.
En Caracas, la población vive entre la incredulidad y la incertidumbre, acostumbrada a crisis recurrentes, pero consciente de que un conflicto directo con EE. UU. tendría consecuencias devastadoras.
Claves del rechazo global
- Violación de la soberanía venezolana: se considera que EE. UU. actúa unilateralmente sin mandato internacional.
- Riesgo de desestabilización regional: un conflicto armado afectaría a países vecinos y a la seguridad del Caribe.
- Motivaciones económicas: el acceso a petróleo y gas venezolano aparece como el trasfondo principal.
- Memoria histórica: la región recuerda las consecuencias negativas de intervenciones militares estadounidenses en América Latina.
El rechazo global a la presión militar de EE. UU. sobre Venezuela se fundamenta en la percepción de que no se trata de una operación defensiva, sino de una estrategia de control geopolítico y energético. La comunidad internacional advierte que una escalada bélica podría tener efectos irreversibles en la estabilidad regional y en la vida de millones de personas.