Las enchiladas nicaragüenses son mucho más que un platillo típico: son una expresión de identidad, sabor y tradición popular. Aunque el nombre pueda evocar algo picante en otros países, en Nicaragua las enchiladas tienen su propio carácter y estilo, formando parte esencial de la famosa fritanga, esa deliciosa gastronomía nocturna que se encuentra en cada rincón del país.
A diferencia de las enchiladas mexicanas bañadas en salsa, las nicaragüenses se preparan con tortillas de maíz rellenas de carne desmenuzada y arroz, que luego se doblan, se empanizan con harina y huevo, y se fríen hasta quedar doradas y crujientes. Se sirven tradicionalmente con una ensalada de repollo, tomate y vinagre, que aporta frescura y contraste al sabor intenso del relleno.
- Tortillas de maíz grandes
- Carne desmenuzada (res o pollo)
- Arroz cocido
- Cebolla, tomate y chiltoma (pimiento)
- Harina y huevo para empanizar
- Aceite vegetal para freír
- Ensalada de repollo con vinagre y sal
Preparación:
- Se prepara un sofrito con cebolla, tomate y chiltoma, al que se añade la carne y el arroz.
- Se rellenan las tortillas con esta mezcla, se doblan y se pasan por una mezcla de harina y huevo.
- Se fríen en abundante aceite hasta que estén doradas.
- Se sirven con ensalada de repollo por encima, ¡y listo
Las enchiladas son protagonistas de las noches nicaragüenses, especialmente en puestos callejeros y ferias locales. Son económicas, fáciles de preparar y profundamente arraigadas en la cultura popular. Cada bocado cuenta una historia de tradición, comunidad y sabor auténtico.