El presidente de Costa Rica, Rodrigo Chaves, reveló sus planes para licitar la construcción de una prisión de alta seguridad, tomando como referencia la megacárcel para pandilleros que su homólogo salvadoreño, Nayib Bukele, levantó en El Salvador.
En abril, el ministro de Justicia costarricense, Gerald Campos, visitó el Centro de Confinamiento del Terrorismo (Cecot) en El Salvador, un penal criticado por organizaciones de derechos humanos debido a las estrictas condiciones de los internos.
también puedes leer: Colombia refuerza la frontera con Venezuela
Tras esta visita, se proyectó la construcción del Centro de Alta Contención del Crimen Organizado (Cacco), que contará con cinco pabellones en un terreno de nueve hectáreas, capacidad para 5,100 reclusos y un presupuesto estimado de 35 millones de dólares.

El anuncio se produce en un contexto de aumento de homicidios y delitos vinculados al narcotráfico en Costa Rica; que anteriormente era considerado el país más seguro de Centroamérica. A diferencia del modelo salvadoreño, la nueva prisión permitirá visitas familiares, encuentros conyugales, entregas de encomiendas y llamadas telefónicas breves para los internos.
El Cecot, con capacidad para 40,000 presos y actualmente con unos 15,000 reclusos, está custodiado por 1,000 agentes penitenciarios; 600 soldados y 250 policías fuertemente armados. Los internos, pertenecientes principalmente a las pandillas Mara Salvatrucha y Barrio 18, enfrentan duras condiciones; duermen en catres de acero sin colchón y obtienen agua de barriles plásticos.
Con esta iniciativa, Costa Rica busca replicar ciertos aspectos de la “guerra contra las pandillas” de El Salvador, pero adaptando el sistema a estándares que permitan contacto con familiares y un manejo más humano de los reclusos.