Carlos Rodríguez, el talentoso lanzador rivense, se encuentra en Milwaukee, donde los Cerveceros enfrentan a los Rojos. Sin embargo, su destino inmediato depende de una decisión crucial: el estado del brazo del zurdo cubano Néstor Cortés. Si Cortés, quien ha manifestado molestias tras ser castigado severamente por los Yanquis el pasado fin de semana, no está en condiciones de lanzar, Rodríguez podría ser activado para ocupar su lugar.
De lo contrario, el nica regresará a Nashville con los Sonidos, su equipo en Triple A. La situación es compleja, ya que las reglas de la MLB no permiten cambios en el roster por bajo rendimiento hasta el 11 de abril. La única vía para una modificación es una lesión, lo que explica el llamado de emergencia a Rodríguez. A pesar de no haber sido activado aún, el hecho de que los Cerveceros lo consideraran como su primera opción ante esta circunstancia habla del respeto que ha ganado dentro de la organización.

Rodríguez tuvo un Spring Training complicado, pero lejos de ser un retroceso, fue una oportunidad para trabajar en detalles específicos. Según una fuente cercana al equipo, “su mecánica está bien, pero necesita fortalecerse para mejorar su velocidad”. Y parece que el esfuerzo está dando frutos: en su debut esta temporada con los Sonidos de Nashville, Rodríguez lanzó cinco entradas impecables, colgando cinco ceros y ponchando a siete bateadores. En su carrera en las Ligas Menores, Rodríguez acumula un récord de 25-20 con una efectividad de 3.45 en 370.2 innings, 423 ponches y un WHIP de 1.14.
Estas estadísticas, junto con su reciente actuación, refuerzan la confianza que los Cerveceros han depositado en él. La decisión final sobre su activación depende de una reunión entre los dirigentes de los Cerveceros y Cortés. Si el cubano está listo para subir a la colina a las 5:40 p.m. (hora nica), Rodríguez deberá regresar a Triple A.
Pero independientemente del desenlace, queda claro que el nica está en el radar de las Grandes Ligas y que su momento podría llegar más pronto que tarde. Para Nicaragua, tener a Carlos Rodríguez en esta posición es motivo de orgullo. Su historia es un recordatorio de que, con trabajo duro y determinación, los sueños pueden convertirse en realidad.